Es muy común en el lenguaje de los productores del agro y especialmente entre los ganaderos, hablar de los sistemas silvopastoriles SSP, como una alternativa para mejorar la producción de carne y leche, por el alto nivel nutricional y de bienestar que proporciona la combinación de árboles, arbustos y pastos, además protegiendo el medio ambiente, gracias a la alta capacidad que tienen los árboles y arbustos para hacer secuestro de carbono.

Como no todos nuestros lectores son expertos en el tema, les contamos que los sistemas silvopastoriles son la combinación de árboles, arbustos y forrajes que brindan un equilibrio entre la protección ambiental, la producción sostenible de alimentos y fibras y los beneficios económicos, son en esencia sistemas agroforestales.

¿Por qué es bueno establecer sistemas silvopastoriles?

A los ganaderos los beneficia en diferentes aspectos, entre los que se cuenta una mayor productividad; por la alta disponibilidad de proteína aportada por arbustos y árboles que se tienen en el sistema, un menor impacto ambiental negativo, los árboles que hacen parte del sistema pueden ser cosechados y usarse como leña o material de construcción. En síntesis, los sistemas silvopastoriles ofrecen una forma sostenible de gestionar la tierra al tiempo que proporcionan múltiples beneficios.

Las ventajas incluyen más fertilidad del suelo, mejor retención de agua e infiltración, menor competencia entre árboles y animales, disminuye el riesgo de erosión, mejora la biodiversidad, los beneficios ambientales como el secuestro de carbono y la reducción de la escorrentía de nitratos; también se pueden lograr a través de sistemas silvopastoriles. En consecuencia, mayor productividad como resultado de los beneficios nutricionales en respuesta a la mayor calidad del forraje que produce el sistema.

Los tres componentes de estos sistemas son los árboles (tercer piso), que pueden ser especies nativas o exóticas, dependiendo de la región y los objetivos. Los árboles proporcionan sombra para el ganado, madera, frutas, su estructura densa y ramificada protege a los animales de condiciones climáticas adversas, como el viento, la lluvia intensa o el sol abrasador. Además, la sombra de los árboles sirve como área de descanso y refugio para el ganado.

El segundo componente son los arbustos (segundo piso), ellos proporcionan protección y refugio, pero su esencia, es convertirse en fuente importante de forraje y alimentación para el ganado en los sistemas silvopastoriles. Algunos arbustos tienen un valor nutricional significativo y son utilizados como alimento directo. Con este uso ya hay algunas especies muy conocidas entre las que se cuenta la leucaena (Leucaena leucocephala) y el guácimo (Guazuma ulmifolia), que además tienen alto contenido de proteínas y nutrientes en sus hojas y tallos. Estas partes de los arbustos son consumidas directamente por el ganado; que requiere disponibilidad de forraje de alta calidad nutricional.

El tercer componente es el pasto, generalmente gramíneas que desempeñan un papel fundamental en un sistema silvopastoril, el pasto o primer piso del sistema como también se le conoce, tiene varias funciones clave, pero la principal es convertirse en forraje, fuente de alimento para el ganado en un arreglo silvopastoril. Proporciona nutrientes esenciales como carbohidratos, vitaminas y minerales, necesarios para el crecimiento y la producción animal; con algunas excepciones los pastos no son ricos en proteínas, hecho que en el sistema suplen los arbustos y los árboles, incluidos, entre otros fines, para lograr esta complementariedad.

La combinación de árboles, arbustos, pastizales y animales en un mismo sistema permite aprovechar mejor los recursos disponibles, lo que conduce a una mayor productividad de la tierra. Los árboles proporcionan sombra y protección contra el viento, lo que crea un entorno favorable para el crecimiento del pasto y el bienestar del ganado. Además, la diversificación de productos agrícolas, como frutas, madera y forraje, contribuye a mejorar la condición económica de los productores.

La pregunta que se deben estar haciendo algunos productores al leer esta nota es ¿Cuáles son los costos de establecimiento? Dichos costos en los sistemas silvopastoriles pueden variar en respuesta a diferentes factores, como la ubicación geográfica, el tamaño del sistema, las especies utilizadas, el manejo y los insumos necesarios. Colombia es un país diverso en términos de ecosistemas y condiciones climáticas, lo que brinda la oportunidad de implementar diferentes tipos de sistemas silvopastoriles teniendo en cuenta las condiciones de cada región.

Un productor que esté interesado en establecer este tipo de sistemas y quiera tener más información técnica al respecto puede acudir a los centros de investigación de la Corporación colombiana de investigación agropecuaria, AGROSAVIA, institución que ha realizado investigación en diversas estrategias de sistemas silvopastoriles siempre pensando en ganadería sostenible y agroforestería.

En el centro de investigación Nataima específicamente, escuchando e incluyendo las experiencias de los productores, se generó una tecnología para trabajar estos sistemas en el trópico Seco, con arreglos silvopastoriles de baja densidad, haciendo menos costoso el establecimiento, procurando balancear la oferta proteica que se dispone para los animales, son altamente eficientes; permitiendo una adecuada penetración de la luz solar y una distribución más espaciada de los arbustos. Razones por las cuales desde el Centro de Investigación Nataima se recomienda este modelo.

En la oferta generada con la participación de los productores y los investigadores de Nataima, además de las especies ya conocidas para usar como árboles y arbustos en sistemas silvopastoriles; entre ellas: Leucaena (Leucaena leucocephala), Guácimo (Guazuma ulmifolia), Matarratón (Gliricidia sepium) y  Botón de oro (Tithonia diversifolia); han identificado otras especies con ofertas de biomasa, proteína, palatabilidad y capacidad de rebrote entre otras características que se pueden equiparar a las ya tradicionales; además amplían la oferta de especies utilizables en el trópico seco, se habla entre otras de: Gomo (Cordia alba), Bohío (Clitoria fairchildiana) y Cratilia (Cratylia argentea).

Si un ganadero, productor u otra persona está interesada en estas especies, en el Centro de Investigación Nataima de AGROSAVIA, puede adquirir los arbolitos de alta calidad, listos para establecer en campo.

Los expertos de este Centro de Investigación afirman que la producción de las plantas se hace con alto rigor, garantizando la calidad física, fisiológica, genética y fitosanitaria para que los productores que las adquieran se lleven un material que les asegure una base idónea para establecer su sistema silvopastoril. Igualmente advierten que las plantas se producen por encargo de acuerdo con los requerimientos y especies solicitadas por el productor demandante de este servicio.

Si el productor interesado en esta alternativa adquiere los árboles en el Centro de Investigación Nataima de AGROSAVIA, los expertos le pueden apoyar en la elaboración del diseño de su SSP dependiendo de las especies, ubicación geográfica de la finca y características de los animales.

Si usted es productor ganadero o quiere incursionar en esta forma de producción, considere los sistemas silvopastoriles para optimizar su ganadería de manera sostenible y amigable con el medio ambiente. Si tiene dudas puede acudir al Centro de Investigación Nataima de AGROSAVIA, a donde los expertos están dispuestos a ayudarle a dilucidar sus inquietudes y a orientarlo en la toma de una buena decisión para el establecimiento.