La Secretaría de Ambiente, en conjunto con otras entidades del Distrito y la participación de organizaciones, empresas y academia, formularon la Política Distrital de Economía Circular (Pdec), la cual fue aprobada este mes de noviembre, a través del Conpes Distrital.

Según el diagnóstico realizado para conocer la problemática de la ciudad en temas de circularidad, se encontró que existía un dominio de modelos de economía lineal y bajos niveles de reutilización y tratamiento diferenciado de residuos.

Por esta razón, el propósito principal de esta política es realizar la transición hacia la economía circular para el desarrollo sostenible de Bogotá. Esto implica compartir, reparar y reutilizar materiales y productos para extender su ciclo de vida y reducir sus impactos ambientales desde el diseño.

“Esta política busca que Bogotá a 2040 pase de los procesos lineales de diseño, producción y consumo a modelos circulares. La idea es pensar los objetos de consumo lo más sencillo, los alimentos, la ropa y en general todos los procesos productivos; hay que tener en cuenta la cantidad de los residuos que se van a generar en los procesos para poder optimizar los recursos”, aseguró la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia.

Así mismo, se reconoce el papel clave de la ciudadanía para fomentar la circularidad por medio de hábitos, prácticas y estilos de vida sostenible en la ciudadanía; separar sus residuos para su aprovechamiento y fortalecer el conocimiento en torno a la economía circular.

“Con esta estrategia buscamos salir de ese modelo de economía lineal, lograr que reutilicemos gran parte de los insumos que se utilizan para fabricar los productos y que se fortalezca un modelo de tratamiento diferenciado en las distintas corrientes de residuos”, confirmó la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia.

¿Qué se espera con la implementación de esta política?

–    Aumentar al 40 % la incorporación de estilos de vida sostenible.

–    La asistencia y fortalecimiento de 22 000 empresas o unidades productivas urbanas y rurales para una producción sostenible.

–    Lograr que 340 organizaciones implementen acciones de innovación en circularidad.

–    Reducir la disposición final de residuos en el relleno sanitario de Doña Juana al 18 % de lo que se entierra actualmente, lo que implica aprovechar anualmente más de 2 millones de toneladas de residuos secos y orgánicos generados en la ciudad.

Igualmente, la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia, señaló: “Esperamos reducir en un 82 % al 2040 todo lo que se entierra en el relleno de Doña Juana. Esto va a tener resultados importantes para la salud y el medioambiente, no solamente de quienes habitan cerca del relleno, sino de toda Bogotá por la contaminación que esto puede generar a nuestros suelos y a nuestros recursos hídricos”.

Es así como la política beneficiará a todos los habitantes y sectores de Bogotá. En su formulación contó con la participación de más de 8500 personas pertenecientes a organizaciones de la sociedad civil, autoridades, entidades, consumidores de bienes y servicios, gestores de residuos, academia, consultores, entre otros. Esta participación estuvo enmarcada en talleres, cartografías sociales, encuestas y reuniones.

“Esta hoja de ruta nos permitirá establecer acciones desde lo público para promover las estrategias de circularidad al inicio de la cadena, incentivar los mercados, proteger a nuestros recicladores y tomar mejores decisiones para la gestión de residuos”, explicó, por su parte, Alejandro Gómez, subdirector de Ecourbanismo y Gestión Ambiental Empresarial, de la Secretaría de Ambiente.

Una política formulada con enfoques diferenciales

Es importante resaltar que la política se formuló con enfoques diferenciales, integrando temáticas relacionadas con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) desde el marco ambiental; con la relevancia de los derechos humanos, que buscan garantizar los principios de equidad intergeneracional, igualdad y no discriminación; y con enfoques poblacional diferencial, territorial y de género, para atender las necesidades y realidades sociales, que inciden en las formas de producción y gestión de residuos.

Por otro lado, contiene acciones estructurales a largo plazo (2040), que recogen iniciativas en el ámbito de la Producción y Consumo, y la Gestión Integral de Residuos. Adicionalmente, se articula con otras iniciativas de la Administración como las políticas de Acción Climática, Servicios Públicos, Movilidad de Cero y Bajas Emisiones, y el Plan Maestro de Hábitat y Servicios Públicos.

El presupuesto indicativo para financiar la política es de cerca de $1,2 billones que se utilizarán para avanzar hacia la circularidad, el aprovechamiento de residuos y la consolidación de estilos de vida sostenibles.

“Estos insumos son de enorme importancia en la lucha contra el cambio climático, y, por supuesto, en la mejora de nuestros ecosistemas. De esta Política Distrital de Economía Circular somos parte todos los bogotanos y bogotanas que podemos a través de nuestros hábitos generar mejoras importantísimas en el medioambiente, en el planeta y en nuestras emisiones”, concluyó la secretaria Urrutia.

Esta política le permite a Bogotá avanzar en la consolidación de una ciudad sostenible con la implementación de estrategias de economía circular, aportar en la reducción de las emisiones de gases efecto invernadero (GEI), dinamizar mercados tanto urbanos como rurales que reconozcan estas prácticas, promover más negocios verdes y fortalecer las empresas prestadoras de servicios.

Entre las entidades y empresas responsables de su implementación se encuentran las secretarías de Ambiente y Hábitat, con la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp), Desarrollo Económico, Educación, Cultura Recreación y Deporte, Gobierno, Salud, Mujer, Planeación y entidades como el Jardín Botánico, el Instituto para la Economía Social (Ipes), la Agencia Distrital para la Educación Superior, la Ciencia y la Tecnología; y la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.