Daniela Sánchez y John Quiñónez son dos jóvenes promesas universitarias de la capital colombiana que habían perdido la esperanza de convertirse en profesionales y mejorar su calidad de vida y la de sus familias.

Los dos por la misma razón: los pocos ingresos que generan en trabajos informales e inestables solo les alcanzan para los gastos básicos de sus hogares. De ahí que encontrarse con ‘Jóvenes a la U’, un programa creado por la Secretaría de Educación del Distrito que hoy ofrece la opción de formación en 47 Instituciones de Educación Superior de la ciudad, gratis y con una ayuda para sus gastos de mantenimiento mientras estudian una carrera, significó nada menos que retomar la senda hacia sus sueños.

“Acceder a la educación superior de forma gratuita es lo mejor que me ha pasado. Estoy segura de que, con mi carrera, tendré un futuro promisorio y así podré apoyar a mi familia. Estoy tan entusiasmada que motivé a mi hermano para que se inscribiera en las próximas convocatorias”, cuenta Daniela.

 

“Este programa me cambió la vida no solo a mí, sino también la de mi esposa y mi madre, porque me da la oportunidad de ser un profesional y surgir para ayudarlas a ellas. Gracias a esto, cerré un ciclo de dificultades para acceder a la Universidad”, dice John.

Sus historias son solo dos ejemplos de la situación que enfrentan la mitad de las y los jóvenes que terminan la educación media en Bogotá y se quedan fuera de la universidad, casi siempre por razones económicas. No avanzar en su formación, además, los condena al desempleo o a trabajos mal remunerados y a aplazar o renunciar a sus proyectos de vida.

Un dato del Departamento Nacional de Estadística (DANE) que evidencia dicha situación muestra que, entre enero y septiembre de 2021, Bogotá presentó la mayor tasa de desempleo en los últimos 10 años en jóvenes de 14 a 18 años: 28,1%. El porcentaje fue mayor en mujeres (31,3%), con seis puntos de diferencia respecto al de los hombres que fue del 25,1%.

Y aunque esa cifra mostraba la realidad tras la pandemia por el covid-19 y un año después ha bajado, a marzo del 2022 el desempleo juvenil estaba en 18,8 por ciento, según el Observatorio de Desarrollo Económico de Bogotá (ODEB), una cifra muy parecida a la del 2019, antes de la pandemia: 18,6 %.

Pero Daniela y John están cambiando el destino de desempleo e informalidad con el apoyo de Jóvenes a la U, un programa que en sus cuatro convocatorias ha superado la meta de la Administración Distrital de ofrecer 20 mil cupos nuevos para el acceso gratuito a la educación superior a jóvenes de población vulnerable.

Por ahora, porque para robustecer la estrategia de convertir la educación superior en un motor de la transformación social y, de paso, quebrarle la tendencia al desempleo juvenil, la alcaldía Mayor de Bogotá y la Secretaría de Educación del Distrito crearon la Agencia Distrital para la Educación Superior, la Ciencia y la Tecnología (Atenea), con la misión de garantizar una política institucional de educación superior en la capital.

Con Jóvenes a la U como punto de partida, Atenea promueve ahora acciones para fortalecer, promover, financiar y propiciar oferta educativa del nivel superior, privilegiando a las Instituciones de Educación Superior Pública y articular la oferta educativa con la demanda laboral de los sectores público y privado y las organizaciones sociales y culturales de la ciudad.

 

El desafío es enorme. Historias como las de Daniela y John se repiten a lo largo y ancho de la ciudad. Ella trabajó como mesera, niñera y vendedora, entre otros oficios, pero los esfuerzos no le alcanzaron para conseguir el capital que implicaba financiar su educación superior y sintió que estudiar sería un sueño más que se truncaría en su vida.

John, desplazado por la violencia en Tumaco, Nariño, llegó a Bogotá en el 2010 y logró graduarse como bachiller en el 2014. Fue el primero de su familia en conseguir un título, pero hasta ahí llegó, porque la ilusión de ir a la universidad o al menos cursar un programa técnico, era inalcanzable.

Pero llegó ‘Jóvenes a la U’ y la vida les dio un vuelco. A Daniela, fue su mamá quien le contó del programa porque vio la noticia en su celular a través de las redes sociales y la motivó a presentarse a la convocatoria. John se enteró mientras veía televisión con su esposa. Los dos se inscribieron y resultaron elegidos.

Actualmente, la joven cursa cuarto semestre de Tecnología en Administración de Talento Humano en la Uninpahu y John cursa tercer semestre del Programa de Tecnología en Realización Audiovisual en la Corporación Universitaria Minuto de Dios.

El programa funciona como un contrato social. La administración de Bogotá les financia el 100% del valor de la matrícula del programa elegido y entrega apoyos económicos semestrales de un salario mínimo para su sostenimiento hasta que terminen su formación. De esta manera, se garantiza que los futuros profesionales salgan al mundo laboral sin créditos ni endeudamientos.

En contraprestación, las y los beneficiarios desarrollarán actividades a través de una pasantía social en Bogotá y acreditarán como mínimo 36 horas semestrales. Así podrán retribuir la inversión que hace la ciudad para su futuro profesional.

 

“Con esta estrategia, los jóvenes no solo saldrán con un título, sino que desarrollarán habilidades y participarán en la construcción de una ciudad sostenible, productiva, competitiva e innovadora que genere oportunidades de desarrollo económico y social para toda la población”, explica la secretaria de Educación del Distrito, Edna Bonilla Sebá.

‘Jóvenes a la U’ en cifras

 

Financiar el programa ‘Jóvenes a la U’ requiere de un esfuerzo presupuestal que asumió el actual gobierno de Bogotá para garantizar el paso del bachillerato a la educación superior a su población, que hoy estudia gratis en los colegios públicos desde el grado de preescolar hasta once. Además, mientras están en el colegio, sin tener que pagar matrículas ni mensualidades, reciben alimentación gratuita durante la jornada escolar y quienes lo necesitan acceden al servicio de transporte escolar.

‘Jóvenes a la U’ les garantiza seguir estudiando. Hoy ya ha hecho cuatro convocatorias que han beneficiado a 26.000 jóvenes. El programa está focalizado para llegar a las personas de hogares más vulnerables y para seleccionarlas se utilizan instrumentos como el Sisbén IV, el sistema de identificación de potenciales beneficiarios de programas sociales que opera en Colombia para garantizar la entrega de subsidios y ayudas a la población que más lo necesita.

Esta apuesta impulsa los sueños de jóvenes para ofrecer oportunidades de ingresar y de permanecer en la educación superior hace parte del Plan de Desarrollo ‘Un nuevo Un Nuevo Contrato Social y Ambiental para la Bogotá del Siglo XXI’, que le apunta a reducir brechas y propiciar la inclusión con enfoque diferencial en los programas de la ciudad.

“Hoy no hay excusas para que los jóvenes se queden sin acceso a la educación superior. ‘Con Jóvenes a la U’, les estamos abriendo la oportunidad de estudiar la carrera que quieren, sin pagar un solo peso, sin endeudarse y en la universidad de su elección”, afirma Edna Bonilla Sebá, secretaria de Educación del Distrito

 

De acuerdo con José María Roldán, director general de Atenea, “ninguna otra ciudad de América Latina ha destinado una inversión tan grande en educación como la nuestra, los recursos para las y los jóvenes de Bogotá están asegurados para invertir en educación superior en lo que queda de esta administración”.